Taipéi, 3 de septiembre (CNA) Taiwán está desempeñando un papel cada vez más importante en las cadenas de suministro de empresas estadounidenses de tecnología de defensa que desarrollan drones y sistemas autónomos, dijeron representantes de la industria el jueves.
La proporción de materiales y componentes de Taiwán utilizados en las aeronaves de Shield AI ha aumentado de menos del 1 por ciento en 2024 al 16 por ciento y podría alcanzar el 25 por ciento en un futuro cercano, dijo Maximilian Chen, director de relaciones gubernamentales para Asia de la compañía.
Shield AI estableció una presencia permanente en Taiwán el año pasado y ahora cuenta con casi 10 empleados en el país. También está colaborando con Aerospace Industrial Development Corporation, el Instituto Nacional Chung-Shan de Ciencia y Tecnología y Thunder Tiger Corporation.
"Si quieres ser el mejor socio, tienes que estar cerca de tu socio", dijo Chen durante un panel en un foro organizado por el Instituto de Investigación para la Democracia, la Sociedad y la Tecnología Emergente (DSET) y SEMI Taiwán en Taipéi.
La compañía también ha integrado su software de pilotaje autónomo Hivemind con plataformas taiwanesas, y Chen señaló que la integración técnica con Thunder Tiger tomó alrededor de seis semanas.
Mientras tanto, AeroVironment ha obtenido de Taiwán más de 20 millones de dólares estadounidenses en paneles, sensores, baterías y otros componentes durante los últimos tres años, dijo Celine Fahn (范家瑋), directora general de negocios internacionales de la compañía.
El contratista de defensa estadounidense, que está trabajando con socios taiwaneses en su munición merodeadora Switchblade 300, espera desarrollar y fabricar sistemas adicionales en Taiwán, dijo Fahn.
La creciente cooperación indica que Taiwán está yendo más allá del suministro de componentes individuales hacia una mayor participación en el desarrollo e integración de sistemas autónomos, señaló Fahn.
Sin embargo, expandir ese papel requerirá que las empresas taiwanesas estandaricen los componentes y mejoren la interoperabilidad de los sistemas para que sus productos puedan integrarse con los sistemas de defensa de EE. UU. y sus aliados, dijo Fahn.
Otro desafío es establecer cadenas de suministro libres de insumos chinos, dijo Trent W. Emeneker, CEO de Kill Zone y exlíder de Blue UAS en la Unidad de Innovación de Defensa de EE. UU.
Las baterías, los imanes permanentes y los materiales de tierras raras son particularmente difíciles de reemplazar porque hacerlo requiere capacidad alternativa de minería, refinación y procesamiento, explicó Emeneker.
La cooperación entre EE. UU. y Taiwán también sigue estando por debajo de la escala de producción y la preparación operativa necesarias para desplegar sistemas no tripulados de manera generalizada, advirtió.
"No tenemos robots a gran escala. No tenemos la capacitación ni las herramientas que necesitamos para usarlos a gran escala", dijo Emeneker.
Por lo tanto, los gobiernos deben proporcionar una demanda predecible durante varios años para que las empresas puedan justificar la inversión en la producción de millones de sistemas aéreos, terrestres y marítimos asequibles, añadió.
La presidenta de Hota Industrial Mfg. Co., Holly Sheng (沈千慈), dijo de manera similar que la capacidad de Taiwán para fabricar componentes para drones y robots no se traducirá en una producción a gran escala sin volúmenes de adquisición más claros y empresas capaces de integrar hardware y software en sistemas completos.
"Un modelo de negocio viable es muy importante para que la gente esté dispuesta a invertir", dijo Sheng.
Escrito por Chao Yen-hsiang
Editado por YaLi Chen